-¡Oh espera!-Aleri continuó- entonces yo ya había terminado de ponerle la cadena a Maya, y nos pusimos en marcha. El panadero llevaba tanto sin hablar con un niño que quería pan que corrió detrás de nosotras, ¡fué tronchante! Al final nos regaló un bollo. Nos lo comimos enseguida. Y entonces se marchó hasta su tienda.
-¿Y no había más gente allí?-preguntó intrigado su padre.
-¿Tú que crees? ¡Había mucha gente! Es sábado papá, ¡los sábados la plaza está a reventar! Todos nos miraban estasiados, sobre todo los niños, claro. Después de esa experiencia, fuimos al mercado de la calle de la señora Rubbort, y compramos pan, tomate, jamón... nos hicimos unos bocadillos y luego degustamos las deliciosas galletas que nos distes por la mañana, ¿las hicistes tú?
-No, las mandó la abuela- su padre sonrió de oreja a oreja- sabes que yo no soy nada manitas con eso.
-¡Por eso! Ya me extrañaba...-se quedó pensativa unos instantes y luego decidió continuar- y... bueno luego llegamos a casa y nos dimos un baño. ¡Ya está!
-¿Te parece poco? ¡Puedo escribir un libro entero con eso! Si le añadimos alguna otra cosita...- su padre se levantó se fué y al cabo de dos segundos entró con un regalo enorme.- es para ti, Ale.
-¿Y esto a qué viene? ¡No me lo esperaba para nada!- Aleri corrió hasta su regalo envuelto en papel de envolver y empezó a despegar el celo muy, muy lentamente y con muchísimo cuidado, cuando al fin termino de desenvolver su inesperado regalo, comprobó que era justo lo que quería para el viaje.- ¡Una maleta! ¡Bien, bien, bien!-Aleri llevaba mucho tiempo esperando una maleta de su tamaño tan bonita como esa. Pero ella pensaba que más original y atractiva que la que le acababan de regalar, no había ninguna. Era una maleta con un gatito con una maleta que abultaba más que él, y a su alrededor, tenía monumentos y cosas típicas de los países a los que quería ir Aleri.- ¡es genial!
-No has mirado dentro...-dijo su padre.
-¿Hay más?-Aleri desató la cremallera a la carrera, impaciente por ver su interior- ¡pegatinas! ¡síiii!-despegó algunas y las puso en su buzón.- ¡Quedan genial! Las guardaré en la carpeta que me llevo a Francia.-acto seguido desató las cuerdas que tenía la carpeta y colocó de manera que no se doblaran las pegatinas y se pusó las manos en la cintura.- ¡A prepararnos!
-Sí, yo voy a cenar, que ya tengo hambre- su padre se fué del cuarto y Aleri subió la música y empezó a bailar mientras cogía el montón de ropa y lo ponía muy ordenadamente en su nueva y preciosa maleta.- Aquí... las camisetas de manga corta y aquí... con tirantes.- en ese momento, su gata Clarisse, entró por la puerta sobándose contra las paredes, su gatita esperaba una camada y estaba muy torpe y pesada- ¡Hombre, Clarisse! ¿Qué tal va lo de ser madre?- Clarisse maulló tan fuerte que la caja de madera casi se rompe por una caída al suelo, pero Aleri fue más rápida que la gravedad y la atrapó al aire y muy tranquilamente lo metió en su bolsa de viaje.
La bolsa de viaje era una bolsa en la que llevaba la cámara, la tablet, la nintendo, a su peluche, el estuche y la libreta. Básicamente lo que usaría en el viaje, también llevaba allí su comida, porque el viaje a Montpellier era largo y una niña de doce (casi trece) años, tendría hambre antes de llegar. Y la bolsa de la primera noche (como su madre la llamaba) era una bolsa con el cepillo de dientes, el camisón, un libro y alguna cosa, para no deshacer las maletas la primera noche, que llegaban cansados. Clarisse se empezó a sacar las uñas en la colcha limpia de Ale y ella misma le dio en la nariz ya que era peligroso darla en el cuerpo, porque tenía unos 3 cachorritos formándose y esperando pacientes a salir. Aún quedaban unas tres semanas o más, pero Aleri ya habría llegado, y recibiría con alegría y orgullo una camada preciosa de cachorritos blancos y negros. Clarisse bufó. Últimamente, durante el último mes de embarazo, había estado un poco pesada. Seguía siendo cariñosa, pero odiaba que la regañasen, así que Aleri intentaba no pasarse con ella, pero no le gustaba nada que estropeara su colcha. Cuando ya había metido toda su ropa, encajó a la perfección sus gafas de sol y las cosas de playa. Poco a poco cerró la maleta y bajó con ella por las escaleras. La dejó junto a las maletas de sus padres y subió al galope hasta su cuarto. Puso el pijama en el radiador ardiendo y se dió una ducha de agua fría. Al terminar se puso el pijama. La encantaba hacer eso, mezclaba dos sensaciones totalmente distintas, y en los días de aclor, lo hacía a la inversa, un día de pequeña, metió el pijama al frigorífico, y a la mañana siguiente tenía mocos y tos. Nunca nadie supo porqué. Al terminar de cenar, estaba agotada, y su padre estaba empezando a escribir un nuevo capítulo de su próximo libro de aventuras. Cogió un libro de la inmensa estantería del salón y subió con pereza las pocas escaleras hasta el piso de arriba, aunque a ella le parecieron demasiadas y Clarisse subió más rápido que ella.
A la mañana siguiente Ale se desperto rebosante de felicidad y de un bote saltó al suelo. Se ofreció para comprar el pan y la mermelada por la mañana y desayunó sin dejar de sonreír.
-¿Te has enterado de que en Francia juegan mucho al rugby?- dijo su madre, con ganas de entablar una conversación sobre el deporte favorito de su hija- ¿has cogido tu balón?
-Oh, sí, lo he cogido, podría jugar con algún niño de Francia, sería divertido, y papá, antes de que preguntes, sí he cogido el diccionario.-su padre tragó el último bocado de su tostada de mermelada de albaricoque y sonrió a su hija, el comentario había sido con aire gracioso, y no con aire sarcástico y repentino.- sabía que me lo preguntarías.
-¡Se nota que llevas casi trece años con tu padre!- comentó su madre.
-Debería salir a que me dé el aire, y a coger fruta para el viaje, el limonero y el manzano han dado ya sus frutos. Podrías hacer limonada o zumo mixto.
-Buena idea, toma una cesta.- su madre abrió un estante y le dió una cesta de mimbre que Aleri colocó en la cesta de alambre de su bici.-¡No tardes!-gritó su madre a Aleri mientras esta se alejaba hacia los árboles del pueblo.- ¡Hay que poner las bicis en el coche!
No hay comentarios:
Publicar un comentario