lunes, 21 de septiembre de 2015

Bendita hasta las trancas Lets go to la France 3

-¡Oh espera!-Aleri continuó- entonces yo ya había terminado de ponerle la cadena a Maya, y nos pusimos en marcha. El panadero llevaba tanto sin hablar con un niño que quería pan que corrió detrás de nosotras, ¡fué tronchante! Al final nos regaló un bollo. Nos lo comimos enseguida. Y entonces se marchó hasta su tienda. 
-¿Y no había más gente allí?-preguntó intrigado su padre.
-¿Tú que crees? ¡Había mucha gente! Es sábado papá, ¡los sábados la plaza está a reventar! Todos nos miraban estasiados, sobre todo los niños, claro. Después de esa experiencia, fuimos al mercado de la calle de la señora Rubbort, y compramos pan, tomate, jamón... nos hicimos unos bocadillos y luego degustamos las deliciosas galletas que nos distes por la mañana, ¿las hicistes tú?
-No, las mandó la abuela- su padre sonrió de oreja a oreja- sabes que yo no soy nada manitas con eso.
-¡Por eso! Ya me extrañaba...-se quedó pensativa unos instantes y luego decidió continuar- y... bueno luego llegamos a casa y nos dimos un baño. ¡Ya está!
-¿Te parece poco? ¡Puedo escribir un libro entero con eso! Si le añadimos alguna otra cosita...- su padre se levantó se fué y al cabo de dos segundos entró con un regalo enorme.- es para ti, Ale.
-¿Y esto a qué viene? ¡No me lo esperaba para nada!- Aleri corrió hasta su regalo envuelto en papel de envolver y empezó a despegar el celo muy, muy lentamente y con muchísimo cuidado, cuando al fin termino de desenvolver su inesperado regalo, comprobó que era justo lo que quería para el viaje.- ¡Una maleta! ¡Bien, bien, bien!-Aleri llevaba mucho tiempo esperando una maleta de su tamaño tan bonita como esa. Pero ella pensaba que más original y atractiva que la que le acababan de regalar, no había ninguna. Era una maleta con un gatito con una maleta que abultaba más que él, y a su alrededor, tenía monumentos y cosas típicas de los países a los que quería ir Aleri.- ¡es genial!
-No has mirado dentro...-dijo su padre.
-¿Hay más?-Aleri desató la cremallera a la carrera, impaciente por ver su interior- ¡pegatinas! ¡síiii!-despegó algunas y las puso en su buzón.- ¡Quedan genial! Las guardaré en la carpeta que me llevo a Francia.-acto seguido desató las cuerdas que tenía la carpeta y colocó de manera que no se doblaran las pegatinas y se pusó las manos en la cintura.- ¡A prepararnos!
-Sí, yo voy a cenar, que ya tengo hambre- su padre se fué del cuarto y Aleri subió la música y empezó a bailar mientras cogía el montón de ropa y lo ponía muy ordenadamente en su nueva y preciosa maleta.- Aquí... las camisetas de manga corta y aquí... con tirantes.- en ese momento, su gata Clarisse, entró por la puerta sobándose contra las paredes, su gatita esperaba una camada y estaba muy torpe y pesada- ¡Hombre, Clarisse! ¿Qué tal va lo de ser madre?- Clarisse maulló tan fuerte que la caja de madera casi se rompe por una caída al suelo, pero Aleri fue más rápida que la gravedad y la atrapó al aire y muy tranquilamente lo metió en su bolsa de viaje.
La bolsa de viaje era una bolsa en la que llevaba la cámara, la tablet, la nintendo, a su peluche, el estuche y la libreta. Básicamente lo que usaría en el viaje, también llevaba allí su comida, porque el viaje a Montpellier era largo y una niña de doce (casi trece) años, tendría hambre antes de llegar. Y la bolsa de la primera noche (como su madre la llamaba) era una bolsa con el cepillo de dientes, el camisón, un libro y alguna cosa, para no deshacer las maletas la primera noche, que llegaban cansados. Clarisse se empezó a sacar las uñas en la colcha limpia de Ale y ella misma le dio en la nariz ya que era peligroso darla en el cuerpo, porque tenía unos 3 cachorritos formándose y esperando pacientes a salir. Aún quedaban unas tres semanas o más, pero Aleri ya habría llegado, y recibiría con alegría y orgullo una camada preciosa de cachorritos blancos y negros. Clarisse bufó. Últimamente, durante el último mes de embarazo, había estado un poco pesada. Seguía siendo cariñosa, pero odiaba que la regañasen, así que Aleri intentaba no pasarse con ella, pero no le gustaba nada que estropeara su colcha. Cuando ya había metido toda su ropa, encajó a la perfección sus gafas de sol y las cosas de playa. Poco a poco cerró la maleta y bajó con ella por las escaleras. La dejó junto a las maletas de sus padres y subió al galope hasta su cuarto. Puso el pijama en el radiador ardiendo y se dió una ducha de agua fría. Al terminar se puso el pijama. La encantaba hacer eso, mezclaba dos sensaciones totalmente distintas, y en los días de aclor, lo hacía a la inversa, un día de pequeña, metió el pijama al frigorífico, y a la mañana siguiente tenía mocos y tos. Nunca nadie supo porqué. Al terminar de cenar, estaba agotada, y su padre estaba empezando a escribir un nuevo capítulo de su próximo libro de aventuras. Cogió un libro de la inmensa estantería del salón y subió con pereza las pocas escaleras hasta el piso de arriba, aunque a ella le parecieron demasiadas y Clarisse subió más rápido que ella. 

A la mañana siguiente Ale se desperto rebosante de felicidad y de un bote saltó al suelo. Se ofreció para comprar el pan y la mermelada por la mañana y desayunó sin dejar de sonreír. 

-¿Te has enterado de que en Francia juegan mucho al rugby?- dijo su madre, con ganas de entablar una conversación sobre el deporte favorito de su hija- ¿has cogido tu balón?
-Oh, sí, lo he cogido, podría jugar con algún niño de Francia, sería divertido, y papá, antes de que preguntes, sí he cogido el diccionario.-su padre tragó el último bocado de su tostada de mermelada de albaricoque y sonrió a su hija, el comentario había sido con aire gracioso, y no con aire sarcástico y repentino.- sabía que me lo preguntarías.
-¡Se nota que llevas casi trece años con tu padre!- comentó su madre.
-Debería salir a que me dé el aire, y a coger fruta para el viaje, el limonero y el manzano han dado ya sus frutos. Podrías hacer limonada o zumo mixto.
-Buena idea, toma una cesta.- su madre abrió un estante y le dió una cesta de mimbre que Aleri colocó en la cesta de alambre de su bici.-¡No tardes!-gritó su madre a Aleri mientras esta se alejaba hacia los árboles del pueblo.- ¡Hay que poner las bicis en el coche!

domingo, 20 de septiembre de 2015

Bendita hasta las trancas Lets go to la France 2

Aleri le prometió a Maya que le enseñaría todas las fotos que hizo en su viaje y haría vídeos, y documentales... ella no tendría problema ninguno en hacer todo eso, ya que había ganado concursos de fotografía y vídeo. 
De repente un chirrido de puerta la alteró e hizo que diera un bote, pero pronto reparó en que se trataba de su madre, Aleri quitó el pestillo y abrió la puerta, su madre entró y se sentó con ella. Pronto descubrió que encima de la ropa había una caja de madera. 
-Aleri- dijo su madre- ¿llevas más cosas? ¿No crees que te costará mucho llevar tus dos bolsas de mano y la maleta?
-No, mami, esto no pesa nada y me lo ha dado Maya, contiene muchas cosas de verdad- Aleri empezó a contarle con mucho entusiasmo todo lo que la cajita contenía.- ¡lleva hasta dinero!-su madre no daba crédito.
-¿Dinero? ¿Cuánto?- los ojos de la madre de Aleri se abrieron como platos durante unos instantes.
-No mucho, un billete de cinco, además lo usaré para comprarle un regalo, no para llenar mi bolsa de souvenirs sin sentido.
-Que considerada eres- su madre esbozó una sonrisa y se levantó de la cama- tu padre te va a subir la maleta enseguida, vete organizando lo que llevarás en la maleta y en las bolsas, o si quieres coger alguna camiseta más.- su madre salió por la puerta y Aleri puso la radio, le encantaba escuchar música mientras hacía la maleta, la concentraba mogollón. En ese mismo instante, justo cuando puso una emisora que le encantaba, su padre piso la limpia moqueta de Aleri.
-¡Hombre, Ale! Casi no te veo el pelo en todo el día.- su padre estaba muy rebosante de felicidad aquel día, siempre había deseado ir a Montpellier con su familia, quería hacerlo desde joven, cuando aún no sabía quien sería su mujer, ni sabía si tendría hijos.- ¡Has estado con Maya todo el día! Desde por la mañana que solo te he visto cuando me pediste las galletas hasta ahora, ¿que has hecho con ella hoy?- su padre la miró con mucho interés.
-¡Ah! Pues... hoy nos lo hemos pasado de maravilla, cuando me diste las galletas, cogimos la cesta de picnic y las bicis, y nos fuimos a la zona de merienda a desayunar- Aleri rió- eso suena un poco raro, ¿verdad? Después fuimos hasta la playa y recogimos conchas, y nos dimos un baño pero no nos llegamos a mojar el pelo, el agua estaba helada.- el padre de Aleri escuchaba con suma atención porque realmente le interesaban las aventuras de su hija, él era escritor, y la mayoría de sus libros eran relatos sobre las apasionantes historias de Aleri y Maya- y... ¿qué más? ¡Ah, sí! Esto es graciosísimo papá. Cuando nos dirigíamos tranquilamente a la plaza del pueblo del bosque, Maya se paró porque su cadena se le había salido. El panadero pensó que queríamos pan y dulces, y salió con una cesta llena de manjares y panes deliciosos.
-¿Os los dió?-quiso saber su padre.
-¡Oh espera!-Aleri continuó- entonces yo ya había terminado de ponerle la cadena a Maya, y nos pusimos en marcha. El panadero llevaba tanto sin hablar con un niño que quería pan que corrió detrás de nosotras, ¡fué tronchante! Al final nos regaló un bollo. Nos lo comimos enseguida


Fin (de momento) ¿qué os parece?

viernes, 18 de septiembre de 2015

¡El local!

Hola amigos, antes de seguir con "Bendita hasta las trancas" os quiero comunicar que la Editorial Cordero ha tenido una idea estupenda, ¡abrir un local! Cuando ya seamos mayores de edad, y tengamos dinero vamos ha hacer un pequeño local llamado: El bardal de Sara.

Venderemos nuestros libros y cd's de música y alguna peli. En general entretenimiento. Además tendrá un bar con tartas caseras, batidos, agua, limonada, patatas, cafés y un escenario para que los miércoles y fines de semana tengan espectáculos. Tendrá con una pequeña terraza y una zona infantil con libros que se pueden leer allí y talleres... ¡será muy entretenido! Ya os dejaré alguna imagen de los planos que he diseñado y de la cartelera, tendrá un toque muy vintage. ¡Espero que os guste mi idea! Ya la he compartido con +Valeria T.R. , porque seguramente, trabaje conmigo allí :) +Lion Hipster ha propuesto que la monte al lado del hospital, porque ella va a ser doctora, y me haría visitas, pero... de eso ya hablaremos, ¡ja ja ja! Saray (+saray i ) va a seguir su sueño de ser jueza, pero eso no quita para que algún día nos haga una visita!

Contamos con que os encante esta cosa que se nos ha pasado por la cabeza. ¡Si tenéis sugerencias, comentarios!

jueves, 17 de septiembre de 2015

"Bendita hasta las trancas" Lets go to La France!

Unas gotas de agua cayeron el la mejilla de Aleri tras que Maya se tirara en bomba a su piscina.
-¡Maya no hagas bombas ahí! Espera a que haga calor y me baño contigo.

Tras decir esas palabras cogió la revista que tenía posada en el suelo y la abrió por la página central.
Maya no podía esperar a que Aleri terminara de leer su revista para que se metiera con ella al agua.

-Dentro de poco te irás a Francia y no te veré en un mes Ale, por favor bañate ya.- dijo Maya.
-Que impaciente eres- Aleri soltó una carcajada explosiva y tras eso dejo la revista en la cesta de piscina con mucha elegancia, se quito los pantalones y corrió hasta Maya dando botes y le susurró al oído la canción que cantaban cuando tenían tres años.

-¡Todavía te acuerdas!-. Gritó Maya excitada, a continuación ella empezó a cantar el acompañamiento.
-¡Bu!- Aleri dió un empujón a Maya tirandola así a la piscina, y acto seguido se tiró ella de motu propio.-¿No te lo esperabas?
-No, la verdad es que no, menudo susto me has dado- dijo Maya entre carcajadas. En ese mismo instante, en el teléfono de Maya sonó la canción favorita de su madre.
-Jo, seguro que mi madre dice que me tengo que ir ya a casa...-Maya salió del agua, dejando huellas de pie número 38 tras de sí y cuando estuvo a la altura de la hamaca, cogió el telefono.-

Aleri no la oía desde la piscina, pero sabía que cuando regresara sería la última vez que la veía antes de irse a Francia. Cuando Aleri sacó la cabeza del agua, Maya estaba vestida con su bolsa de la playa en mano y sentada al borde de la piscina.

-Adiós Ale, mira dentro de tu buzón de papel, ¿vale?- entonces, el sonido de un cláxon de Mercedes se oyó desde la piscina.- Me tengo que ir, no olvides lo del buzón.- Maya salió entonces por la puerta de casa de su mejor amiga poco a poco, y cuando todavia se la veía sonrió a Aleri y dijo muy fuerte:
-¡Mira en el buzón!- Aleri alzó la mirada hasta su amiga que ya se subia al coche y se dijo a si misma, será hora de que salga, además ya tengo curiosidad de ver que es eso tan importante de mi buzón.

El buzón de Aleri era un cartón en forma de buzón forrado en papel con pegatinas que iba encontrando por todas partes. Allí sus amigas y sus padres y conocidos dejaban notas y pequeños paquetes porque ella lo fabricó de modo que cupiera un paquete tamaño folio. Ella se secó y cogió su bolsa y bajó con sumo cuidado las escaleras de piedra hasta su hogar. Cogió la llave y entró con sigilo, pues sabía que sus padres estaban echando la siesta, subió las escaleras, y al entrar en su cuarto cerró la puerta en silencio, hechó el pestillo y se dirigió ya con pasos normales hasta el buzón que había pegado en la pared, lo abrió y vio una pequeña cajita de madera pintada de azul cielo en la que ponía "set viaje a Francia", con cuidado la abrió y encontró cinco euros, un papel con notas de Maya, una libretita, un boligrafo y chuches. ¡Lo que hacía Maya por ella! Se lo tenía que compensar, le compraría algo bonito cuando estuviera en algún pueblo. Dejo la caja en el montón de ropa que tenía preparada en la cama y encendió su portátil. Había esperado tanto irse a Francia, pero le daba mucha pena dejar a Maya tanto tiempo sola... decidió despedirse de ella por el blog, había instalado un chat global por el que se podían comunicar todas sus amigas y suscriptores. Lo peor es que su amiga Maya no tenía wifi en su casa y aunque tuviera instagram, no podía ver a su amiga ni hablarla, pero según sus padres, no era ni un mes entero, y no pasará nada. Aleri le prometió a Maya que le enseñaría todas las fotos que hizo en su viaje y haría videos, y documentales...


y Fin espero que os guste seguiré con él no os preocupéis