¡Hola!, bueno, hacía tiempo que no escribía, pero sigo aquí, activa y pensando. Por cierto, ¡nuevas novelas!: Debajo del infierno, Cada uno a su bola, Morir entre salmones, Flotando el domingo y Yo camino con manzanas. Ya tengo el primer capítulo de debajo del infierno y el de Autie se queda sin ideas.
Este es el primero de Debajo del infierno:
Cuando nos quisimos dar
cuenta, ya les habíamos dejado atrás. Aquella señora parecía realmente asustada
y triste, y los mismo su acompañante. Pero ellos ya no importaban.
En mi cabeza no paraba de
sonar un ruido ensordecedor y cada gota que caía de esa estalactita era un
trueno para mí. Cuando aquella puerta no se abría y el guía no tenía las
llaves, no se como conseguí no desmayarme. Solo dos linternas a pilas para diez
días. Tenía que ser justamente Semana Santa, ¿no? En ese momento mi cabeza no
funcionaba correctamente, solo podía pensar en negativo, que cómo íbamos a
comer, que dónde íbamos a dormir... quizá solo fuese un sueño. Le pregunté a la
señora de gafas claras si podía pellizcarme.
-Para ti... para ti, esto
es como un juego, ¿verdad pequeña?
-No señora, se equivoca
conmigo
-Hazme el favor, tráeme
un pañuelo mojado.
-Está bien, pero luego me
pellizcará, ¿no?
-Sí, sí, corre-dijo ella
dándome un pañuelo con bordado amarillo.
Fui corriendo hasta
llegar a una zona con charcos de agua fría.
Me aproximé a mojar el
pañuelo cuando resbalé. Aquel momento me marcó para siempre. Hace de eso mucho
tiempo y todavía sigo teniendo una cicatriz.
Cuando abrí los ojos solo
éramos nueve, la señora de gafas claras ya no estaba con nosotros y yo estaba
en brazos de mi padre.
-Papá... pellízcame.
Mi padre dio un suave
pellizco en mi brazo derecho, pero no pasó nada.
-Papá... otra vez.
-Cielo, lo que necesitas
es que te hagan una herida, la cabeza te sangra...
-No me asustes...
Volví a cerrar los ojos y
cuando los abrí, estaba en el suelo, congelada.
No tenía a nadie a mi
alrededor y me incorporé. Estaba en una galería con una salida muy estrecha.
Asomé la cabeza y oí agua
fluyendo.
Empecé a gritar fuerte,
demasiado fuerte. Una piedra cayó en la pequeña apertura bloqueando así la
única salida. Puse la mano contra ella y empujé violentamente.
No se movía. Me giré y vi
piedra. En ese momento los calcetines se me estaban empezando a mojar, porque
el río se estaba abriendo paso y estaba inundando muy deprisa la galería.
Cuando estuve totalmente
sumergida empecé a ver cosas. Era demasiado extraño como para ser verdad. Quizá
solo fuese un sueño, como el estar atrapada en esta cueva. Entonces abrí la
boca y respiré.
-¡Respira!- dijo una voz
conocida.
-Podemos continuar- dijo
el guía con voz débil.
No me dí cuenta, mientras
estaba en esa galería habían pasado nueve horas. Era de noche y tuvimos que
meternos por un camino muy estrecho y empinado. Todo esto solo para llegar a un
sitio de capacidad media pero con apertura al exterior. Aunque la apertura no
estuviera a nuestro alcance, teníamos cielo que ver. Eso nos recordaba que el
mundo seguía allí.
¡Me da miedo hasta lo que escribo yo! Bueno, de momento, eso, y ahora lo de "Autie se queda sin ideas":
Autie se queda sin ideas
Tras discutir varias veces con la señorita Winter ,
definitivamente, Autumn se había quedado sin pinturas nuevas. Era horrible
pintar con aquellas pinturas viejas, gastadas, mordidas... ¡y más para una
artista como ella! ¿Y si esas pinturas seguían utilizándose en 2º, 3º y 4º?
¡Oh, no! Eso sería horrible. Esa noche Autie tuvo pesadillas. Se levantó a las
seis de la mañana y se propuso dibujar algo tan exótico, tan precioso y con
unos trazos tan divinos, que el lunes convencería a Winter de que comprara
pinturas de palo y rotuladores nuevos.
Cogió el lápiz, sus pinturas, rotus y ceras, y se propuso a
pintar el dibujo más maravilloso de toda su vida. Pero, cuando cogió el boli...
abrió los ojos como platos y dijo:
-¿Qué puedo dibujar?
Miró a su alrededor y solo vio lo de siempre: alfombra,
libretas, corcho, cómoda... ¡ya está! Sólo tenía que irse de esa habitación,
pero lo malo era que... ¡había dibujado en todas las habitaciones! Hasta en el
baño, cuando tenía que hacer pis, siempre agarraba el boli y la libreta y hacía
diseños y dibujos espléndidos. La única solución era salir de su casa. Podía
salir al jardín, a su casa árbol, allí había leído, jugado, hablado... pero
nunca había dibujado. El problema era que... no podía salir por la puerta
principal.
¿Tendría que salir por la ventana? O... poner una comba
desde su ventana hasta la casa del árbol? Aunque... ¿y si se mataba? No, no,
esas eran ideas absurdas, además, si tienes confianza, todo es posible, ¿no? No estaba segura de lo que hacía, pero, igual solo le venía inspiración en ese momento, así que... ¡no podía arriesgarse!

como decirtelo, ya se!! #mencanta
ResponderEliminarGracias Lara!
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